Vida Sana

Deshidratación de alimentos, desventajas y ventajas

deshidratación de alimentos

Qué es la deshidratación de alimentos

Durante muchos siglos se han utilizado las técnicas de deshidratación de alimentos para poder conservarlos mejor durante más tiempo. Estas técnicas han llegado hasta hoy, y ahora, es común encontrar alimentos deshidratados en los mercados y supermercados.

Este proceso de deshidratación consiste en la eliminación de la mayor cantidad de agua y humedad del alimento que se va a deshidratar. Durante el proceso se controla la temperatura, circulación del aire, humedad, etc.

El fin de este proceso es básicamente prolongar la vida del alimento. Todos sabemos que el agua es fuente de la vida, pero también es fuente de la vida microbiana, así que desecando el alimento, también se consigue acabar con esa vida microbiana, alargando la vida de los alimentos deshidratados.

Cuando se deshidrata un alimento, este reduce su tamaño, debido a la pérdida de agua, pierde volumen. Así se consiguen alimentos con sabores más reconcentrados, más resistentes y con riesgo mínimo echarse a perder.

Ventajas de los alimentos desecados

Los alimentos frescos se descomponen mucho más fácilmente debido a la acción, entre otros, de las bacterias, enzimas, mohos y levaduras. Si además estos alimentos están expuestos a altas temperaturas se va a acelerar el procesos de descomposición. Se aprecia en el color que va tomando, el olor, aspecto, y si te atreves a probarlo, cosa que se debería evitar, también el sabor se ha estropeado.

Recuerda que los alimentos que se encuentran en estado de descomposición son perjudiciales para la salud.

En un artículo hablamos sobre conservar alimentos en el frigorífico, si te interesa este tema, puedes leer más en Cuánto duran los alimentos en el frigorífico.

Durante tiempos inmemorables, debido a que no existían frigoríficos ni otros tipos de electrodomésticos, siempre se han buscado y utilizado diferentes métodos de conservación de los alimentos. Así se evitaba de alguna manera, el hambre en épocas de carestía de alimentos.

Ventajas de la deshidratación de alimentos

Las ventajas de la conservación de los alimentos a través de la deshidratación son las siguientes.
Aunque se haya deshidratado un alimento, se puede volver a su estado anterior hidratándolo de nuevo.

Sus propiedades nutricionales se conservan casi en su totalidad.

Al tener un tamaño menor, se pueden guardar mayor cantidad de alimentos en el mismo espacio.

El tiempo de conservación es prolongado, y se pueden encontrar en cualquier temporada del año.

Muchos alimentos deshidratados, especialmente la fruta, se usa como tentempié, y además son muy sanos.

Cuando se deshidratan los alimentos es en su momento de madurez, por lo que el alimento que se consigue es de muy buena calidad.

Se puede deshidratar casi cualquier tipo de alimento, vegetales, granos, carnes, pescado (muy común en Asia), frutas, semillas, algas, etc.

Desventajas de la deshidratación de los alimentos

Los alimentos deshidratados son ricos en calorías en comparación (mismo peso) con los alimentos frescos. Esto se debe a una reconcentración de nutrientes. Al final, un manzana fresca tiene las mismas calorías que una manzana deshidratada, pero 100 gramos de manzana fresca tiene 3 veces menos calorías que 100 gramos de manzana deshidratada.

Durante el proceso de deshidratación se pueden perder algunas vitaminas A y C, tiamina, riboflavina y niacina.

Hay que controlar de forma cuidadosa el proceso de deshidratación para evitar la pérdida de los valores nutricionales que nos aportan los alimentos.

Cómo deshidratar alimentos

Lo más importante para empezar el proceso de deshidratado es lavar perfectamente las frutas, verduras, cualquier alimento que se vaya a deshidratar. Si se ve que el alimento en cuestión tiene aspecto de estar empezando a estropearse, hay que descartarlo para la deshidratación.

Proceso de blanqueado

Este el proceso que se usa para la deshidratación de frutas y verduras. Con este procedimiento se mantiene el sabor y el color de los alimentos.

Hay que introducir los alimentos a deshidratar en agua salada hirviendo o al vapor (esto se hará en el caso de las verduras de hoja verde). Dependiendo del alimento y su consistencia, se mantendrá en este agua hirviendo durante unos segundos o incluso minutos. Justo después hay que ponerlo en agua helada, y después escurrirlo.

Baño de limón

Con este método lo que se pretende es evitar que el alimento se oxide, es decir, cambie su color a un color marrón. Este procedimiento consiste en sumergir en agua de limón y dejarlo secar sin lavarlo.
Una vez que se ha procedido con el blanqueado o el baño de limón, vamos a deshidratar el alimento.
Se puede hacer en un horno.

Una vez troceado el alimento, ponlo en una bandeja en el horno, a una temperatura no superior a los 50 grados. Retíralos una vez estén secos. Este proceso puede durar entre 2 y 4 horas.

Existen unos aparatos llamados secadores o deshidratadores eléctricos de uso casero que permiten deshidratar alimentos. Utilizan un sistema de calentamiento y ventilación que van eliminando la humedad de los alimentos hasta deshidratarlos completamente.

Conservación de los alimentos deshidratados

Cuando ya hemos conseguido deshidratar el alimento, hay que conservarlo y almacenarlo de la mejor manera posible para evitar cualquier tipo de contaminación microbiana, o incluso contacto con insectos.

Los frascos herméticos en ambientes frescos y se secos, sin que estén expuestos ni a la luz del sol ni a ningún tipo de luz directa.

Cuando abrimos el recipiente para comer los alimentos que hemos deshidratado, se deben consumir cuanto antes, o tapar de manera hermética de nuevo.

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