Alergias e Intolerancias Lácteos

Intolerancia a la lactosa, tipos, causas y tratamiento

Intolerancia a la lactosa

La intolerancia a la lactosa se debe a una producción reducida de lactasa por el intestino. Hay varios tipos de intolerancias y diferentes niveles

Cuando se habla de la intolerancia a la lactosa, se suele confundir con la intolerancia a la proteína de la leche de vaca, pero son dos intolerancias completamente diferente. Si quieres saber más sobre la intolerancia a la proteína de la leche de vaca te animamos a que leas el siguiente artículo en este enlace; Alergia a la proteína de la leche de vaca.

Para entender un poco más sobre esta intolerancia, a continuación vamos a ver qué es la lactosa y qué es la lactasa, y cuáles son los papeles que juegan en esta intolerancia.

Qué es la lactosa

También conocido como el azúcar de la leche, está compuesto de glucosa y galactosa. La lactosa se encuentra en la leche de todos los mamíferos, sí, también en la leche humana, además de alimentos sometidos a procesos industriales.

Qué es la lactasa

La lactasa es una enzima muy importante para la digestión de la lactosa. Esta enzima es producida por el intestino delgado, y su función es facilitar la absorción de la lactosa y sus componentes básicos galactosa y glucosa. De modo que si el intestino no produce la suficiente cantidad de lactasa, aparecerá la intolerancia a la lactosa.

Ahora ya sabemos qué es la lactosa, la lactasa y por el papel que juegan ambas en el organismo, de dónde deriva la intolerancia.

Síntomas de la intolerancia a la lactosa

Los síntomas suelen aparece después de haber ingerido algún producto lácteo, y estos suelen ser los más habituales;
Normalmente la intolerancia se presenta con náuseas, hinchazón y distensión abdominal, diarrea, gases y flatulencias, dolor abdominal, y vómitos. Otros síntomas que pueden estar presentes son cansancio, falta de ánimo o energía, trastornos en el sueño, dolores en las extremidades o nerviosismo.

Niveles de intolerancia

La intolerancia a la lactosa no afecta de la misma manera a todas las personas, hay quienes consumiendo pequeñas cantidades de lactosa tienen una gran sensibilidad, y otras personas que sólo si consumen grandes cantidades de lactosa padecen intolerancia.

Suele ocurrir que personas que consumen queso curado (los niveles de lactosa son bajos) o yogures (parte de la lactosa se convierte en ácido láctico) no presentan intolerancia, pero sí lo hacen cuando consumen un sólo vaso de leche de vaca.

Hay factores que influyen en la sensibilidad, como es el paso del tiempo o enfermedades puntuales como la diarrea.
Se considera que la sensibilidad a la lactosa es alta cuando aparecen los síntomas al consumir de 1 a 4 gramos al día. La intolerancia media responde a un consumo aproximado de 5 a 8 gramos diarios de lactosa, y cuando aparece al consumir entre 9 y 12 gramos, se considera que la sensibilidad a la lactosa es baja.

Tipos de intolerancia

Existen tres tipos de intolerancias a la lactosa, de las cuales dos son las más comunes, y la tercera sobre todo afecta a la población de origen finlandés.

Hipolactasia adquirida
Con el paso del tiempo el intestino va produciendo menor cantidad de lactasa, y eso afecta a la capacidad de digestión de la lactosa. A partir de los 20 años de edad es cuando suelen aparecer los síntomas. La forma de tratar este tipo de intolerancia es restringiendo el consumo de productos lácteos.

Intolerancia secundaria
Esta intolerancia aparece de forma puntual, se suele deber a algún tipo de daño temporal en el intestino, que una vez recuperado, vuelve a producir la suficiente lactasa para digerir la lactosa.
Algunas de las causas más comunes son haber padecido algún problema intestinal debido a un virus o bacteria, padecer celiaquía, enfermedad de Crohn, algunos tratamientos incluyen antibióticos que pueden afectar a la producción de lactasa en el intestino, trastornos alimentarios como son la bulimia y la anorexia o haber padecido algún tipo de cirugía en el intestino.

Hipolactasia congénita
Este tipo de intolerancia es muy poco común y suele aparecer por algún defecto de tipo genético. Puede provocar graves lesiones y problemas de desarrollo en los lactantes. Como hemos comentado un poco más arriba, afecta mayoritariamente a la población finlandesa.

Cómo diagnosticar la intolerancia

Las formas más comunes para detectar la intolerancia a la lactosa son a través de extracciones de sangre, biopsia del intestino delgado, llevar a cabo un test genético a través de una muestra de sangre o saliva. Por supuesto, todas estas pruebas serán llevadas a cabo por personal sanitario perfectamente acreditado.


Alternativas a la lactosa

Cuando se deja de tomar leche debido a la intolerancia hay que intentar suplir sus aportes nutricionales consumiendo otros alimentos alternativos. La leche aporta calcio, en el siguiente artículo puedes ver los alimentos que son ricos en calcio y que pueden sustituir al calcio que aporta la leche, Alimentos ricos en calcio.

Además del calcio son otros aportes como vitaminas A y C, magnesio, fósforo, potasio, proteínas que deberán ser aportadas por otros alimentos. Consulta con tu médico cuáles son los alimentos que se pueden tomar para conseguir esos aportes nutricionales necesarios, que eviten llegar a problemas de malnutrición e incluso pérdida de peso.

Te dejamos el siguiente artículo Cómo sustituir alimentos lácteos de origen animal para que veas otras alternativas nutricionales.

Recuerda que una correcta alimentación es fundamental para tener una buena salud, así que siempre, consulta con tu médico cuáles son las mejores alternativas nutricionales.

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