Embarazo y Dieta

La  gestación como  período de formación, crecimiento y desarrollo de tejidos y de formación de hormonas y membranas del feto, además de otros fenómenos metabólicos que se presentan, se considera etapa vulnerable al deterioro nutricional. Esta condición exige que la madre adopte una alimentación adecuada como auto-cuidado para que tanto ella como el nuevo ser en formación gocen de un estado saludable, se asegure un bebé a término de peso normal y se sostenga la lactancia materna hasta los seis meses en forma exclusiva.

Pero el estado alimentario y nutricional materno no sólo se considera a partir del período gestacional, que es relativamente corto, sino que es el resultado de un proceso prolongado que se inicia desde la vida misma intrauterina de la madre. Así, para enfrentar con soluciones eficaces la nutrición del grupo materno-infantil para obtener una comunidad saludable, se deben iniciar acciones tempranas que garanticen la salud materna y reduzca riesgos infantiles, tales como bajo peso al nacer (<2500 gramos) e insuficiente peso al nacer (2500-2999 gramos), mortalidad perinatal y crecimiento infantil deficiente, entre otros.

También se ha demostrado que una nutrición materna adecuada puede conllevar a la reducción permanente en el número de malformaciones fetales, por ello no se debe someter a la mujer embarazada a una restricción alimentaria intensa. Lo más importante es seguir una dieta equilibrada.

NECESIDADES NUTRICIONALES DURANTE LA GESTACIÓN

Las necesidades energéticas durante el embarazo se aumentan 300 cal /día para asegurar una ganancia de peso de 12.5 kg por gestación, ganancia que depende del peso al iniciar la gestación y de la actividad que realice la mujer. Si se inicia con bajo peso se pueden aumentar 400 cal/día, pero si se inicia con sobrepeso sólo se aumentan 150 cal / día. Con el aumento de peso moderado se disminuye la cantidad de niños-as de bajo peso al nacer y la mortalidad perinatal.

El aumento de las necesidades energéticas está determinada por:

  • El incremento en la capacidad de la tasa metabólica basal.
  • Crecimiento y formación de tejidos en la madre (placenta, glándulas mamarias).
  • Crecimiento fetal.
  • Mayor peso que desplazar frente a su actividad.

Requerimientos de proteínas

Se basan en las necesidades de la mujer no gestante usada como referencia, más las cantidades extras necesarias para el crecimiento.  Las necesidades de proteínas se aumentan para garantizar el buen estado nutricional de la madre y el adecuado crecimiento y desarrollo del bebé, requerimientos que aumentan con el crecimiento de tejidos maternos y fetales que se aceleran a partir del segundo mes de gestación.

Al requerimiento diario se le incrementa de 10 a12 gramos de proteína/día, lo que implica aumentar las necesidades proteicas de 1,2 a1,5 g / kg  de peso / día. Deben ser proteínas de alto valor biológico, es decir, que se encuentren en alimentos de origen animal como leche y productos lácteos,  huevo, carnes blancas y rojas y pescado, entre otras.

Requerimientos de hidratos de carbono

Los hidratos de carbono deberían aportar la mayor parte de la ingesta diaria de calorías. Como durante el embarazo hay que aumentar la ingesta de calorías en 500, hay que asegurarse de tomar la mejor clase de hidratos de carbono que se pueda y evitar las calorías vacías.

Los hidratos de carbono simples son azúcares en diversas formas. Los tipos y fuentes más comunes son la sacarosa (caña de azúcar), glucosa (miel), fructosa (fruta) y maltosa, lactosa y galactosa (leche). Todas aportan energía instantánea.

Los hidratos de carbono complejos son los almidones contenidos en los cereales, patatas, lentejas, judías y guisantes. El organismo tiene que disociarlos en hidratos de carbono simples antes de usarlos, así que proporcionan un suministro continuo de energía durante un cierto periodo de tiempo. Además, los hidratos de carbono complejos y no refinados (como las avenas integrales y el arroz moreno), son fuentes de nutrientes esenciales, como fibra, vitaminas y minerales.

Requerimientos de ácidos grasos esenciales y colesterol

En la especie humana, el cerebro comienza a crecer de modo intenso desde la segunda mitad de la vida intrauterina, y crece hasta los tres años de edad, período en el cual se presenta la rápida formación de arborizaciones dendríticas y de conexiones sinápticas, y la mielinización.

Como componentes esenciales de los lípidos de las membranas cerebrales, los ácidos grasos constituyen un grupo crucial de nutrientes durante el desarrollo del cerebro y la retina del feto. Aunque todos los ácidos grasos se encuentran en los tejidos y estructuras biológicas, hay dos grandes grupos que hacen parte sobre todo de dos tipos de membranas cerebrales distintas: las membranas neuronales y la mielina.  En las primeras, predominan los ácidos grasos poliinsaturados y en la segunda, los saturados y monoinsaturados.

Los alimentos fuente de estos nutrientes son los alimentos de origen animal, porque sus componentes presentan sinergia y equilibrio nutricional dado por la presencia de alto contenido de hormonas, enzimas y factores no nutricionales que permiten metabolizar de manera ideal estos ácidos grasos esenciales y el colesterol, y asegurar la nutrición del cerebro en formación. Alimentos naturales como la leche y productos lácteos, huevo; pescado, carnes, aguacate y los aceites de maíz, girasol, oliva, aportan estos nutrientes.

Requerimientos de vitaminas y minerales

Con una dieta variada, equilibrada y balanceada con base en los alimentos naturales que  es suficiente para cubrir el requerimiento diario, por lo que no se hace necesario utilizar suplementos vitamínicos. Por el contrario, se debe evitar el consumo de  suplementos comerciales en exceso, porque el alto contenido de nutrientes sintéticos y aditivos químicos presentan potenciales efectos tóxicos, algunos de ellos con efecto teratogénicos, por lo que se debe evitar consumirlos.

Algunas vitaminas y minerales de particular importancia durante la gestación son :

– Ácido Fólico: Los requerimientos de esta vitamina aumentan en 200 microgramos/día durante la gestación debido al crecimiento del feto y la placenta así como el aumento de la producción de los glóbulos rojos maternos.  Además,  se debe llegar a la fecundación con adecuados niveles de ácido fólico para evitar  malformaciones del bebé (defectos del tubo neural), bajo peso al nacer, desprendimiento prematuro de la placenta y anemia en la madre.

Se recomienda a toda mujer en edad reproductiva consumir 400 mcg/día de ácido fólico desde tres meses antes de la gestación para reducir el riesgo de defectos del tubo neural.

El ácido fólico no se almacena en el organismo y, aunque pueda aportarse mediante una dieta adecuada que contenga frutas, zumos, cereales suplementados o integrales y hortalizas, no se alcanza los valores recomendados por lo que suele ser necesario su suplementación.

Los alimentos fuente de ácido fólico son:  el hígado, leguminosas (lentejas, garbanzos),  los vegetales de hojas verdes (espinaca, acelga, brócoli, lechuga, coliflor) y algunas frutas como la naranja.

Vitamina C:  Se recomiendan 10 mg/día adicionales durante la gestación, para un consumo total-día de 70 mg. Algunos estudios sugieren una relación entre niveles plasmáticos de vitamina C y preeclampsia, así como la ruptura prematura de membranas.   Su requerimiento es fácil de satisfacer con los alimentos naturales, siendo alimentos fuente las frutas cítricas como mandarina, limón, naranja, y otras como  fresas, maracuyá, mora, y melón.

Calcio: La gestación implica ajustes importantes en el metabolismo del calcio, particularmente bajo la influencia de hormonas. Aproximadamente se acumula 30 gramos de este mineral casi todo en el esqueleto fetal (25g). El resto se almacena en el esqueleto materno, como reserva para las demandas de calcio de la lactancia materna. Los requerimientos diarios son 400 mg adicionales a los 800 mg recomendados para la mujer adulta. La mejor fuente natural es la leche y productos lácteos porque el calcio está asociado a la caseína, y se logra la absorción máxima al tener presente todos los factores sinérgicos como lactosa, vitamina D y relación calcio : fósforo adecuada, que ningún producto comercial posee.

Zinc: Los requerimientos diarios son 10 mg para prevenir malformaciones fetales. Como alimentos fuente están la carne, pescado y pollo.

Hierro: Las mujeres embarazadas necesitan hierro para sustituir las perdidas basales habituales, permitir la expansión de la masa eritrocitaria, proporcionar hierro al feto y la placenta y sustituir las pérdidas de sangre durante el parto.

Los requerimientos diarios de hierro son 15 mg/día, y aunque se impuso el paradigma comercial de aumentar la ingesta a 30 mg/día durante la gestación con el consumo de hierro mineral, cuya absorción es extremadamente baja, otros autores de prestigio recomiendan no aumentar la ingesta de hierro por los efectos tóxicos que su exceso causa en el feto.

El principal argumento es que el organismo no está en capacidad de eliminar el exceso del mineral ingerido por la madre durante la gestación y se acumula en el hígado inmaduro del feto causando atrofia que se refleja en la alteración para producir enzimas pancreáticas, lo que se refleja en la ictericia neonatal, o presencia del color amarillo típico de muchos recién nacidos.

En algunas mujeres gestantes, la toxicidad por el hierro ingerido en exceso se manifiesta en trastornos digestivos, estreñimiento, gastritis, acidez estomacal, náuseas y otros .

Se tiene evidencia científica que la mejor fuente de hierro absorbible es el hierro hemo o hemínico de los alimentos animales, porque posee la transferrina o proteína ligadora que lo transporta y facilita su absorción , proteína que no poseen los alimentos vegetales, ni los productos comerciales enriquecidos con hierro mineral, ni los suplementos de hierro mineral.

– Sodio: La recomendación de la restricción de sodio no parece aconsejable, a no ser que se trate de una embarazada obesa o bien exista una afección concomitante. Era común restringir el sodio de la dieta en mujeres embarazadas con edema; sin embargo al parecer un edema moderado es una consecuencia normal de la gestación y ya no se acostumbra a controlarlo con diuréticos o dietas bajas en sodio.

El aumento de la retención de líquidos que es normal en el embarazo, en realidad incrementa la demanda corporal de sodio, debido a la expansión del volumen del líquido extracelular en la madre, los requerimientos del feto y el nivel de sodio en el líquido amniótico. Puesto que no hay datos que sugieran la asociación de un aumento de la ingesta de sodio con mayor incidencia de toxemia, su restricción no contribuye a prevenirla y en caso de que aparezca no logra su control, no se recomienda su restricción. Las necesidades de sodio durante el embarazo suelen verse satisfechas por una dieta normal. Su consumo diario no debe ser inferior a 2 ó 3 g.

– Yodo: Es otro mineral importante en el periodo prenatal para cubrir las necesidades de la glándula tiroides materna y del feto y también para responder a la pérdida del exceso de yodo excretado en la orina.

Las recomendaciones actuales de yodo en la dieta de la mujer gravídica son de 175 ug/dia. Se recomienda el empleo de sal yodada, particularmente en aquellas zonas en los que el suelo y el agua son deficientes en dicho elemento.

Las situaciones de deficiencia de yodo producen bocio materno y los casos de carencia severa da lugar a cretinismo en los hijos, cuya manifestación es el retraso mental grave.

Las manifestaciones de las demás características del cretinismo (sordomudez, talla corta, espasticidad) dependen de la fase del embarazo en que se desarrolle el hipotiroidismo. Si éste aparece en etapas avanzadas, la lesión neurológica no será tan grave en comparación con la que se produce cuando el déficit tiene lugar en etapas más tempranas. El cretinismo se previene corrigiendo la deficiencia materna de yodo antes o durante los primeros meses de gestación.

EMBARAZO MÚLTIPLE Y DIETA

A las mujeres con peso normal que esperan mellizos se les aconseja aumentar de 15 a 20 kilos. Las mujeres que esperan trillizos probablemente deberían aumentar de 22 a 27 kilos.

Los estudios muestran que el aumento del peso adecuado durante las primeras 20 a 24 semanas de embarazo es particularmente importante para las mujeres con embarazos múltiples.

Se recomienda que las mujeres con embarazos múltiples consuman alrededor de 300 calorías más por día que una mujer que espera un solo bebé (un total de alrededor de 2.700 a 2.800 calorías por día). También deben tomar las vitaminas prenatales recomendadas por su médico, que deben contener por lo menos 30 miligramos de hierro. La anemia por deficiencia de hierro es común en el caso de gestaciones múltiples y puede aumentar el riesgo de parto prematuro.

MALNUTRICIÓN

La toma inadecuada de alimentos por parte de la madre puede tener graves consecuencias para el feto. Se corre mayor riesgo de abortar, tener un parto prematuro o un bebé de bajo peso, que será más vulnerable al nacer y durante toda su vida. La malnutrición materna también retrasa el crecimiento de la placenta y el bajo peso placentario se relaciona con un índice de mortalidad infantil más elevado. El desarrollo cerebral más rápido tiene lugar en el último trimestre del embarazo (y en el primer mes de vida después del nacimiento), por lo que una madre escasamente nutrida impide un funcionamiento óptimo del cerebro.

La nutrición inadecuada durante el embarazo puede tener un efecto duradero en la vida del niño y ser un factor importante en enfermedades de la edad adulta, como presión alta, enfermedad coronaria y obesidad. Si se restringe la nutrición el feto dirigirá los recursos disponibles hacia células más importantes, obteniéndolos de aquellas que no serán tan importantes hasta más tarde; en efecto, el feto cambia la prolongación de la vida por la supervivencia inmediata. Por otro lado, cuando una madre está adecuadamente alimentada y gesta un bebé de buen tamaño, éste es más fácil de cuidar y vigoroso, activo y despierto, y sufre menos cólicos, diarreas, anemias e infecciones.

Los alimentos frescos son los mejores para la alimentación de la embarazada, así se evitan riesgos de malnutrición evitando alimentos que contengan elevados niveles de sustancias químicas indeseables, como alimentos procesados que contengan aditivos, condimentos y colorantes.

Alimentos procesados

Muchos de ellos contienen sustancias químicas para mejorar el sabor, el valor nutritivo y la conservación. Por regla general, se deben evitar, sobre todo el queso y las carnes procesadas, así como las salsas. Los aditivos se identifican con facilidad si los ingredientes se incluyen en las etiquetas. Los colorantes y conservantes están representados por la letra E. Hay que excluir de la dieta los alimentos muy salados, y sobre todo, los que contienen glutamato de monosodio (GMS), que puede producir deshidratación y dolores de cabeza. El GMS se usa mucha en la comida china.

Alimentos preservados

El pescado ahumado, la carne y el queso, los escabeches y las salsas contienen a menudo nitrato como agente activo. Se deben evitar porque los nitratos reaccionan con la hemoglobina de la sangre, reduciendo así su poder como portadora de oxígeno.

Alimentos probióticos

Otra consideración a tener  en cuenta es que la gestación predispone a la mujer a sufrir otras molestias como el estreñimiento, por lo que se debe recomendar opciones saludables para superar este trastorno como es el consumo de probióticos.

Los probióticos son alimentos con microorganismos viables benéficos para la salud que están contenidos en productos como el kumis, yogurt, keffir y queso crema casero.

Dentro de los beneficios para la salud y nutrición de la madre gestante están:

  • La colonización y proliferación como flora intestinal benéfica.
  • Como resultado de lo anterior se genera disminución del pH intestinal que crea un ambiente no propicio para los microorganismos patógenos.
  • Mejora la digestión de los alimentos al aumentar la producción de enzimas y la hidrólisis de sustratos alimenticios que se absorben.
  • Facilita la digestión y la absorción de sus nutrientes ya que estos se encuentran en forma predigerida por la fermentación láctea.

Es por ello que estos productos se convierten en una excelente opción de consumo para las madres gestantes, porque además de aportarle los macro y micronutrientes esenciales; les previene  las  molestias de estreñimiento y gastritis muy  comunes durante el  periodo de gestación.

Bebidas

La cafeína (en el té, el café y el chocolate) es un estimulante y las bebidas que la contienen deberían evitarse en el embarazo. El tanino del té intefiere en la absorción de hierro, así que son preferibles los tés de hierbas orgánicas. Los refrescos contienen azúcar o edulcorantes artificiales, por lo tanto hay que limitar su consumo.

PELIGROS DE LA COMIDA

Ciertos alimentos están contaminados con cantidades tan grandes de bacterias como para causar enfermedades.

Listerelosis

Los alimentos que contienen gran número de bacterias Listerella incluyen el queso fresco, la leche no pasteurizada, la col preparada, alimentos cocinados fríos, los patés y la carne mal cocinada. La bacteria Listerella se destruye normalmente a las temperaturas de pasteurización, pero si el alimento está infectado y se mete en la nevera, la bacteria seguirá multiplicándose. Por eso, la comida fría no debe comerse después de la fecha de caducidad. La listerelosis también se propaga mediante contacto directo con animales infectados vivos, como las ovejas.

Los síntomas se parecen un poco a los del resfriado: temperatura alta y malestar generalizado. También es frecuente la inflamación de garganta y ojos, diarrea y dolor de estómago. El feto afectado a través de la sangre de la madre puede nacer prematuro, y la listerelosis a veces conduce a un aborto recurrente.

Salmonelosis

La infección con Salmonella se suele asociar al consumo de huevos y carne de pollo, por lo que, en general, es aconsejable evitar alimentos que contengan huevos crudos, guisados y pollo, y preferir siempre que sea posible, huevos de gallinas criadas de forma natural, y aves de corral. Los síntomas que incluyen dolor de cabeza, náuseas, dolor abdominal, diarrea, temblores y fiebre, se desarrollan repentinamente de 12 a 48 horas después de contraída la infección y duran dos o tres días. Sólo se necesitan antibióticos si la infección se ha extendido a la corriente sanguínea.

Toxoplasmosis

Infección muy frecuente por el protozoo intracelular Toxoplasma gondii. La toxoplasmosis es muy frecuente, afectando en todo el mundo a muchas personas y a muchas especies de animales y pájaros. El huésped definitivo del parásito es el gato.

La toxoplasmosis se adquiere bien al ingerir tierra contaminada o carne cruda/poco hecha, bien por contacto directo con secreciones y excrementos de gato, o bien por vía materno-fetal a través de la placenta (toxoplasmosis congénita).La toxoplasmosis adquirida es una enfermedad leve y a menudo inadvertida. La toxoplasmosis congénita, en cambio, es muy grave para el feto, al que puede causar ceguera y daños irreversibles en el sistema nervioso central.

El periodo de incubación (libre de síntomas) de la toxoplasmosis es entre 1 y 2 semanas. Los síntomas y signos más típicos son:

Huésped normal: enfermedad febril leve similar a la llamada “mononucleosis”, dolor de cabeza, dolores musculares, aumento del tamaño de los ganglios linfáticos.

Infección congénita: alteraciones del sistema nervioso central, aumento del tamaño del bazo y el hígado, fiebre, ictericia, inflamación de la retina del ojo y retraso mental.

La toxoplasmosis se diagnostica a través de pruebas específicas con suero del paciente del paciente para determinar anticuerpos circulantes contra el Toxoplasma.

Los casos leves y asintomáticos no necesitan tratamiento. El tratamiento de las mujeres gestantes es controvertido debido a la toxicidad de los medicamentos, pero suele hacerse. Los medicamentos más empleados son la pirimetamina, las sulfamidas y la clindamicina.

Se debe evitar la carne cruda o poco hecha o bien congelarla a –20ºC durante al menos 48 horas. Tras el contacto con el suelo se deben lavar bien las manos ya que ha podido estar contaminado.

Todas las mujeres gestantes tienen que hacerse una serología para Toxoplasma y las que la tengan negativa, tomar precauciones especiales para no contraer la toxoplasmosis durante su embarazo.

Disentería

Transmitida en las heces de la persona afectada, causa intensa diarrea y dolor abdominal. Es peligrosa para la mujer embarazada y provoca deshidratación. La disentería amébica es rara fuera de las zonas tropicales, pero la bacteriana es más común. Se suele transmitir si la persona infectada no se lava bien las manos después de ir al lavabo y manipula comida.

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