Obesidad Infantil

 

obesidad infantil

Obesidad infantil

La obesidad infantil se ha convertido en objetivo de salud pública de primer orden en la mayoría de los países industrializados. El aumento de los casos de obesidad infantil constituye hoy un problema sanitario de graves consecuencias a medio y largo plazo.

Las consecuencias de un punto de vista médico son evidentes. Un niño obeso tiene muchas probabilidades de ser un adulto obeso. Además, aumenta de manera considerable el riesgo de desarrollar enfermedades asociadas (como enfermedades cardiovasculares y diabetes), problemas psicológicos y desadaptativos y reducir la esperanza de vida.

Además, la obesidad tiene un coste económico muy importante. Entre los costes directos e indirectos, los costes asociados a la obesidad alcanzan el 7% del gasto sanitario total, lo que significa que superan los 2.500 millones de euros anuales, según se desprende del único estudio realizado hasta el momento en nuestro país y que fue publicado en 1995 (la cifra está actualizada a euros de 2002)*.

Hacerse cargo de este problema es difícil porque todavía está mal evaluado. Por este motivo, es fundamental actuar cuanto antes en los niños y prevenir más obesidad en el futuro. La sociedad está obligada a tomar medidas urgentes de prevención que promuevan los hábitos saludables en los niños y las niñas.

La prevención debe de implicar a todos los actores de la sociedad. Esto permite modificar los factores sociales y el entorno social responsables en gran parte de este aumento alarmante de la prevalencia de obesidad y sobrepeso.

Para ser eficaces, las medidas han de ir más allá del ámbito estrictamente médico y deben cumplir 3 requisitos: ser INTENSIVAS, de PROXIMIDAD, y con PARTICIPACIÓN de todos los actores de la sociedad.

LO QUE HAY QUE SABER SOBRE LA OBESIDAD Y EL SOBRE PESO

OBESIDAD: Trastorno metabólico que conduce a una excesiva acumulación de energía en forma de grasa corporal (en relación a los valores medios según edad, sexo y talla).

SOBREPESO: Peso corporal por encima del esperado según edad, sexo y talla.

Para saber si una persona tiene obesidad o sobrepeso se realiza un cálculo a partir de su peso y talla que se llama Índice de Masa Corporal (IMC)

Cálculo del IMC = Peso (kilogramos)/Talla (metros2)

Para el diagnóstico de la obesidad y el sobrepeso se utiliza el Índice de Masa Corporal (IMC), a veces conocido también por sus siglas en inglés BMI (Body Mass Index), que relaciona la altura con el peso y da un dato objetivo sobre los grados de sobrepeso y obesidad.

Para los niños, los valores de referencia del IMC no se pueden aplicar con exactitud ya que cambian según la edad y el sexo. Se puede seguir la evolución de la corpulencia durante el crecimiento, consultando las curvas de referencia.

Evolución del IMC en un niño:

  • Aumenta durante el primer año de vida
  • Disminuye hasta los 5 años, dado que en este periodo se produce el crecimiento máximo
  • Aumenta de nuevo a partir de los 6-8 años, periodo que se conoce con el nombre de “rebote adiposo”.

La edad del rebote adiposo sirve como señal predictiva del riesgo de obesidad. Se trata de la edad en la cual la curva del IMC está a su nivel más bajo.

Cuanto más rápido se alcance el rebote, más elevado es el riesgo de llegar a ser obeso. Esta es una de las razones por las que el seguimiento y el control de la corpulencia de cada niño es imprescindible.

CAUSAS

Las causas de la obesidad y el sobrepeso en los niños son variadas y complejas. Los estudios genéticos y metabólicos revelan que hay personas más susceptibles de ganar peso que otras. No obstante, en la mayoría de los casos, las causas principales del problema se relacionan con dos factores del estilo de vida:

  • La alimentación: deterioro de los hábitos alimentarios, dieta desequilibrada o inadecuada, en la que el aporte energético supera el gasto.
  • La actividad física: tendencia a un estilo de vida sedentario y pasivo, con cada vez menos tiempo dedicado a moverse.

 

Otra causa viene de factores genéticos: la obesidad de uno o de ambos padres. Y en los países desarrollados, el nivel socioeconómico bajo es generalmente un factor de riesgo de la obesidad.

Sin embargo, los cambios en la alimentación y los nuevos estilos de vida más sedentarios son los principales desencadenantes del aumento de la obesidad, tanto infantil como adulta.

Dado el carácter multifactorial de la obesidad se requiere una participación conjunta y el desarrollo de acciones sostenidas en el tiempo. Sólo así se conseguirán resultados positivos en la prevención.

LA OBESIDAD EN CIFRAS

La actual prevalencia de la obesidad (especialmente en la infancia) es un problema grave a nivel mundial. Su tendencia ascendente durante las dos últimas décadas ha provocado que se empiece a hablar de “obesidad epidémica”.

En los últimos 20 años la prevalencia de la obesidad en los niños y niñas europeos ha aumentado bruscamente. Según un informe del grupo de trabajo International Obesity Taskforce (IOTF) publicado en marzo de 2005, en Europa uno de cada cinco niños tiene sobrepeso o es obeso.

Según la OMS, España es uno de los países de la UE con mayor prevalencia de obesidad infantil. En el año 2000, el Estudio enKid (utilizando la norma de la fundación española Faustino Orbegozo) desvelaba que un 26,3% de los niños y niñas entre 2 y 24 años sufría un exceso de peso. Según la Encuesta Nacional de Salud 2006-2007 (datos referidos por las familias, según norma IOTF), el índice de obesidad en la población infanto-juvenil (2-17 años) es del 8,9% mientras que el sobrepeso asciende al 18,7%. Es decir que el 27,6% de los niños y las niñas presenta un peso superior a lo recomendable. Esto significa que la prevalencia de obesidad y sobrepeso está en continuo aumento.

Según todos los estudios científicos, existe más riesgo de padecer sobrepeso y obesidad en las áreas rurales que en las urbanas y también el problema es más frecuente entre la población que tiene un menor nivel socioeconómico y educativo.

En España, las Comunidades Autónomas que sufren las cifras más altas están en la zona Sur, en concreto Andalucía, Murcia e Islas Canarias.

CONSECUENCIAS

Existen dos grandes consecuencias de la obesidad infantil:

1. Aumento del riesgo de desarrollar enfermedades:

La obesidad infantil aumenta el riesgo de desarrollar enfermedades o condiciones patológicas durante la infancia o en la edad adulta. La obesidad infantil en España, en el futuro, puede desembocar en un grave problema de salud pública. Se incrementa el riesgo de padecer:

  • Diabetes: x 9
  • Enfermedad cardiovascular: x 3
  • Hipertensión: x 3
  • Dislipemia: x 3
  • Cáncer
  • Además existen problemas articulares (columna vertebral, caderas, rodillas, tobillos…), respiratorios (molestias durante el esfuerzo, durante el sueño…), del metabolismo (en caso de obesidad grave), problemas psicológicos (incluyendo trastornos alimentarios).
  • Y en definitiva se puede reducir la esperanza de vida en 13 años

Está demostrada la alta probabilidad de que un niño obeso sea en el futuro un adulto obeso:

  • Más del 50% de los niños obesos que ahora tienen 6 años serán adultos obesos.
  • Más del 75% de los niños obesos que ahora tienen 10 años serán adultos obesos.

2. Cambios psicológicos y sociales.

Baja autoestima, resultados escolares, cambios en la autoimagen en particular durante la adolescencia, estigmatización, etc.

  • Cambios en la relación con los demás: Durante la niñez, los problemas aparecen a través de la mirada de los otros. A veces este hecho desemboca en un círculo vicioso: de la burla cotidiana en la escuela, al problema de la compra de ropa, etc. provocando:

–         Baja autoestima, con pérdida de confianza en sí mismo

–         Malos resultados escolares

–         Cambio en la autoimagen en la adolescencia, con insatisfacción con su imagen corporal

–         Introversión

–         Rechazo social, etc.

En algunos estudios realizados se ha demostrado que en niños obesos aparecen con más frecuencia trastornos depresivos y ansiosos (más en chicas que en chicos) y que éstos aumentan con la edad.

En términos financieros. Se calcula que un 2% de los gastos de salud en Europa son imputables a la obesidad. Una tercera parte de este porcentaje se destina a la hipertensión. En España se estima que los costes directos e indirectos asociados a la obesidad suponen un 7% del gasto sanitario total, lo que representa unos 2.500 millones de euros anuales (Estrategia NAOS-AESAN-2005)

En los próximos años, la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico) prevé un aumento de los gastos de salud, debido al tiempo que transcurre entre la aparición de los casos de obesidad y los problemas de salud inherentes (diabetes, hipertensión, enfermedades cardiovasculares y asma). Este aumento se estima que será superior al derivado del tabaquismo.

Además, se estima que la obesidad infantil provocará consecuencias financieras, con un aumento extraordinario del coste sanitario debido a la atención de las enfermedades derivadas de la obesidad.

La única forma de hacer frente al problema de la obesidad infantil es la PREVENCIÓN.

ESTRATEGIAS DE PREVENCIÓN

Es imprescindible actuar sobre el entorno general del niño lo antes posible para cambiar sus hábitos de alimentación y de actividad física.

Además, la población de niños entre 3 y 12 años es crucial porque corresponde al periodo del rebote de adiposidad. Ésta es también una edad en la que el niño está más receptivo a los consejos y a la incorporación de nuevos hábitos.

Estrategias de prevención en Europa

La Comisión Europea ya ha tomado cartas en el asunto, y en marzo de 2005 se creó la Plataforma Europea de Acción Sobre Alimentación,  Actividad Física y Salud. Su objetivo es ofrecer un marco de actuación común y catalizar la acción voluntaria de las empresas, la sociedad civil y el sector público en la Unión Europea para contener e invertir la tendencia actual al sobrepeso y a la obesidad.

La política de la U.E en materia de prevención de sobrepeso y obesidad pasa por una estrategia integrada de protección de la salud que combine la promoción de formas de vida sanas, con acciones orientadas a combatir las desigualdades sociales y económicas.

Por otro lado, la OMS insta a desarrollar programas específicos de prevención a nivel nacional y local que involucren a todos los estamentos.

Estrategias de prevención en España

A nivel nacional todos los Gobiernos europeos se plantean desarrollar sus propios programas para frenar la progresión de la obesidad infantil. En este sentido, hay una fuerte voluntad política para luchar contra la obesidad infantil.

La Agencia Española de Seguridad Alimentaria (A.E.S.A.) del Ministerio de Sanidad y Consumo ha desarrollado la Estrategia NAOS (Nutrición, Actividad Física y Prevención de la Obesidad), una plataforma que impulsa iniciativas que fomenten la alimentación saludable y la prevención del sedentarismo.

En Octubre de 2005, se organizó en Santander el Congreso Temático sobre nutrición, actividad física y prevención de la obesidad (Estrategia NAOS) para aproximar la Estrategia NAOS a los municipios.

Las Comunidades Autónomas desarrollan también programa propios: el PAAS en Cataluña (Pla Integral per a la Promoció de la Salut mitjançant l’Activitat Física i l’Alimentació Saludable del Departament de Salut), o el Programa de Alimentación Saludable en la Escuela desarrollado por la Junta de Andalucía, son algunos ejemplos.

El papel de los ayuntamientos y las políticas locales es cada vez más importante. Son las entidades locales las que están más cerca de los ciudadanos, las que conocen mejor su entorno y las que pueden personalizar y adaptar el modelo a cada municipio.

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