Vida Sana

¿Engordan los edulcorantes artificiales?

edulcorantes

Si has llegado a preguntarte esto, posiblemente sea porque en algún momento, o bien has dejado de consumir azúcar o te lo estás planteando. Así pues, para llegar hasta los edulcorantes, vamos a ver qué hay de los azúcares.

Hasta hace unos pocos años, la obesidad era más propia de los países ricos, de los llamados países del primer mundo. Sin embargo, en los últimos años, debido, principalmente al abaratamiento de los cultivos transgénicos de maíz, la obesidad ha llegado casi hasta cada rincón del mundo.

Si estás interesado en saber más sobre los cultivos transgénicos, puedes echar un vistazo a este artículo, Alimentos transgénicos.

La respuesta del organismo a los edulcorantes

Hablar sobre si los edulcorantes engordan o no frente a los azúcares, es algo bastante habitual, pero la respuesta tiene mucho que ver con nuestro organismo y nuestro cerebro.

Mentiría si dijera que hay un alimento que no engorda. Hasta la fecha, el agua, que no se considera alimento, es lo más inocuo, que no engorda, ya que no aporta calorías, que se conozca.

Nuestro cerebro

Nuestro cerebro responde a estímulos, y uno de los estímulos más potentes es el sabor dulce. Es tan sencillo como si ponemos, por ejemplo miel, en el chupete de un bebé que no para de llorar. El efecto inmediato va a ser no llorar más.

¿Qué ocurre con esto? Pues bien, hay quienes ofrecen refrescos edulcorados a los hijos en vez de refrescos azucarados. Puede parecer una buena alternativa, pero la realidad es que los niños (y tampoco los adultos) necesitan beber este tipo de refrescos.

Así pues, al tomar sin tanto control bebidas edulcoradas, lo que se hace es incrementar la necesidad de sacarosa, les estamos condicionando. Y esto puede llevar a comer alimentos o procesados que calmen esa necesidad de sacarosa.

Algunos edulcorantes artificiales pueden llegar hasta el hipotálamo. Allí hay neuronas que son capaces de detectar la glucosa en sangre. Estas neuronas tienen cierta responsabiliad en la sensación de hambre que podemos tener. Así pues, los edulcorantes pueden alterar la percepción de la cantidad de comida que realmente se ha comido.

Nuestro organismo

Además, esto tiene un efecto peligroso, por que con el tiempo, este condicionamiento al dar refrescos azucarados puede hacer que cuando comamos algo dulce que contenga azúcar, la respuesta de nuestro cuerpo puede llegar a ser la de no producir insulina a tiempo.

Otra de las respuestas que puede tener nuestro organismo con respecto a los alimentos edulcorados es que se coma más porque el organismo no sabe si lo que estamos comiendo es calórico o no.

Nuestro organismo funciona en base al conocimiento adquirido durante miles de años, así pues, puede predecir o asociar el sabor dulce a una necesidad de energía. Si no le damos azúcar, y entiende que lo que comemos es dulce, podemos provocar un desequilibrio energético.

La microbiota, también conocida como microflora, es un conjunto de organismos que se encuentran en diferentes lugares de nuestro cuerpo. Esta muy influenciada por lo que comemos. Y se sabe que las alteraciones en la microbiota pueden llevar a padecer obesidad y diabetes. Cuando tomamos edulcorantes, estamos alterando la microbiota, y como consecuencia produce diabetes.

Conclusión

Como ves la respuesta no es sencilla, pero si parece obvio que hay que asociar edulcorante con energía, aunque este no lo lleve, pero sí es lo que entiende nuestro cuerpo.

De modo que si abusas del azúcar, y quieres sustituirlo por el edulcorante, acabarás abusando del edulcorante, porque lo que ocurre es que en cierto modo tienes adicción al dulce. Puedes leer más sobre esto en el siguiente enlace, Adicción al dulce, cómo superarla.

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