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El yogur en la alimentación infantil

Yogur en alimentación infantil

¿Qué es el yogur?

El yogur es un producto lácteo fermentado que se obtiene con un procedimiento que consiste en inocular en la leche una serie de microorganismos, destancando entre otros el streptococcus thermophilus y lactobacillus bulgaricus. Durante la fermentación se consigue coagular, y se transforma la lactosa en ácido láctico, produciéndose otros compuestos mayoritariamente ácidos.

El valor nutricional del yogur es muy parecido al de la leche, aunque su aporte en lactosa es menor, pero sí es una excelente fuente de fósforo y calcio. Otros aportes nutricionales que nos dan los yogures son proteínas y lípidos, gracias a los que su digestión se hace sencilla.

Yogur en alimentación infantil

Beneficios para la salud del yogur

Otros de los beneficios para la salud que nos da el yogur es el aporte de ácido fólico, que resulta imprescindible para el crecimiento.

Como hemos comentado más arriba, la digestión es sencilla gracias a que las proteínas lácteas son digeridas por las bacterias lácticas, transformando la lactosa en ácido láctico, y de este modo, aquellos niños que padecen intolerancia a la lactosa, pueden comer yogures sin problemas.

Además consumir yogures de forma habitual mejora los síntomas de la alergia respiratoria.

Comer yogures reduce la duración de las diarreas.

Gracias a los microorganismos que contienen los yogures, se regenera la flora intestinal, que es fundamental para la salud.

Los yogures para los niños

No se recomienda introducir el yogur en la dieta de los niños hasta los 12 meses de edad, pero es cierto que existen yogures especiales elaborados con leche adaptada que se les puede introducir a partir de los 6 u 8 meses.

Si decides introducir en la dieta del bebé este tipo de yogures especiales, no debe tomarlo con demasiada frecuencia, pues hasta el año de edad, la leche es el alimento más importante para el bebé.

Si quieres saber más sobre este tema, puedes visitar Introducir el yogur en la dieta del bebé.

La cantidad recomendada de lácteos en los niños es de dos a cuatro raciones diarias, dos yogures sería el equivalente a una ración, pero tampoco debe ser un sustituto de la leche.

Tomar yogures no debe impedir el consumo de otros alimentos como es la fruta, pues cuando esto ocurre, puede provocar trastornos digestivos como son el estreñimiento.

Gracias a su textura y los diferentes sabores en los que se presentan los yogures, suelen gustar a los niños. Algunas de las ventajas del yogur frente a la leche es que aporta al organismo bacterias lácticas vivas y sienta mejor que la leche, pues el yogur ya está fermentado.

No todos lo yogures son iguales

Existe en el mercado una variedad enorme de yogures, diferentes sabores, texturas, bajos en grasas, sin azúcar, etc, pero hay que recordar que no todos los yogures son igual de saludables.

Hay que tener en cuenta los ingredientes que contiene, la cantidad de azúcares, pues muchos yogures contienen un nivel alto de azúcar, convirtiendo un yogur en un alimento no recomendable.

Con respecto a las caducidades, es muy importante respetar la fecha de caducidad, pues aunque existe un margen amplio desde que se estima la fecha de caducidad a cuando el yogur empieza a estropearse, la calidad de los microorganismos y por tanto del yogur se va perdiendo.

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